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By Fernando Lopez • julio 29, 2016

¿Puede la tecnología hacernos un mejor diseñador?

Sin duda el mundo de la tecnología nos ha ayudado a manejar de una mejor forma nuestras vidas  y carreras en un mundo completamente agitado y cada vez más movido, además a estar en contacto con todo el mundo tanto a nivel personal como profesional.

No obstante, en el mundo del diseño surge una interrogante que cada vez toma más fuerza: ¿Puede la tecnología hacernos un mejor diseñador? La respuesta puede quizás variar de persona en persona, incluso de aspecto en aspecto, y es que los grandes avances nos han permitido progresar como sociedad a través del desarrollo de herramientas de gran utilidad, pero junto a todas estas grandes ventajas también existen ciertos aspectos que quizás puedan poner en duda el bienestar que proporciona la tecnología al mundo del diseño.

¿Cero comunicación?

A donde quiera que vayamos podemos notar que existen un grupo de personas  con la cabeza hacia abajo, o por ejemplo, con sus oídos tapados por algún dispositivo o gadget, de hecho, esta situación puede que la hayas vivido personalmente;  ¿quizás estés en este momento tomando un café en algún lugar mientras lees esta nota? Es posible. Las personas que en ocasiones miran hacia abajo por sus teléfonos, tablets o cualquier dispositivo mientras se encuentran en público han llegado a expresar casi universalmente una actitud o señal de “cero comunicación”

Puede parecer increíble, sí, que un dispositivo tan avanzado y que tantos beneficios nos brinda bloquee la comunicación genuina entre personas, definitivamente vivimos en una época muy extraña.

Para los diseñadores, es cada vez más difícil el poder tener una comunicación cara a cara con sus clientes. Ahora bien, ¿afecta esto la calidad del trabajo de un diseñador o la satisfacción del cliente por el mismo? En realidad, por muy increíble que pueda parecer, esto no representa un obstáculo para lograr grandes resultados, pues, los medios de comunicación actual entre profesional-cliente permiten que este último pueda expresar sin ningún problema lo que necesita, e incluso valerse de herramientas importantes para mostrar de una manera más gráfica y exacta lo que realmente necesita, por tanto, esto puede resultar un plus para cualquier diseñador.

Influencias externas

Los diseñadores recurren cada vez con más frecuencia a la web para obtener una fuente de ingresos y sobre todo de inspiración para nuevos proyecto. Por ejemplo, un diseñador se toma su tiempo en leer blogs y absorber todas las ideas posibles que le permitan generar grandes y mejores ideas y por supuesto, a establecer nuevas metas y objetivos que lo posicionen como un profesional del diseño que innova y mejora constantemente.

Actualmente, recurrimos a la web en busca de inspiración y quizás de materiales de referencia, una búsqueda en Google, lectura de un blog fresco y fácilmente tenemos lo necesario para empezar nuestro trabajo, sin embargo es importante destacar que esto no implica el plagio de información, queda claro que nos referimos a inspiración para desarrollar nuevas e innovadoras ideas. Entonces, se puede decir que todo esto está muy bien pues representa una mayor comodidad y rapidez cuando el tiempo está en nuestra contra, pero tal vez esto trae como consecuencia la pérdida de algo que resulta muy importante.

Siempre es necesario dejar de lado en ocasiones todo esto de la tecnología y buscar una fuente de inspiración “más natural”, muchos diseñadores necesitan en realidad tomar un descanso del ordenador y la web y mirar a sus alrededores, salir a la calle e inspirarse de cosas tan sencillas como la belleza del mundo que nos rodea para así obtener ideas inclusos mejores que las que podemos encontrar en la web.

La tecnología representa un regalo maravilloso, se nos ha permitido conectar, crear y explorar el mundo en formas que hace unos años atrás era inimaginable. Todos (al menos esta generación) hemos estado utilizando computadores en casi toda nuestra vida, incluso hoy todavía no deja de sorprendernos el poder y alcance de un smartphone o una portátil. Es por ello que debemos aprovechar todos estos avances para ser mejores comunicadores, mejores diseñadores y porque no, mejores  personas, pues esto nos va a permitir absorber por completo las partes más importantes mediante las interacciones profesionales y por ende, la inspiración y creatividad.

Y esto representa en esencia lo que realmente queremos responder a la interrogante planteada en un principio, es necesario utilizar nuestros dispositivos para complementar lo que somos como diseñadores, y no para definir lo que nosotros en concreto representamos. Cada ser humano no puede definirse ni mucho menos compararse con su teléfono inteligente, tableta, lector electrónico, etc; somos una persona completa con muchas formas de expresión que pueden llevar nuestra carrera de diseño a lo más alto.

Ver a diseñadores que parecen estar encadenados a sus ordenadores puede resultar difícil, y porque no, triste, como si su vida profesional dependiera exclusivamente de la web y que un descanso de ella puede incurrir en problemas.  Debemos considerar que, de manera aislada muchos acaban atrapados por las expectativas de nuestra cultura digital y sin ella, no encuentran ninguna otra salida.

En este nuevo mundo virtual ¿la relación diseñador-cliente a través de la tecnología puede resultar una bendición, lo  contrario, o quizás ninguna de ellas en particular? ¿Será simplemente una nueva realidad en la era de los negocios modernos?

Más importante aún, ¿cómo podemos saber lo que nuestros clientes están realmente necesitando si nunca hablamos con ellos? Las respuestas a estas incógnitas pueden ser  variadas, en ocasiones, abiertas, por ello, si tienes un punto de vista diferente, no dudes en compartirlo.

Finalmente, debemos recordar que los dispositivos de alta tecnología son herramientas de expresión y no la expresión o de diseño propio en sí. No nos convirtamos en esclavos de nuestros ordenadores portátiles o de cualquier otro dispositivo, aprendamos a utilizarlos sabiamente sin olvidar el motivo por el que realmente fueron inventados: enriquecer nuestras interacciones con los demás y recordarnos el poder creativo que tienen nuestros semejantes.